2° Encuentro Americano - XIV Encuentro Internacional del Campo Freudiano
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Los resultados terapéuticos del psicoanálisis | Nuevas formas de la transferencia
2005
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El empuje a la evaluación de los resultados es un fenómeno esencial de nuestros tiempos. Bajo el ropaje de una pretendida cientificidad, día a día y en cada ámbito, se exige más y más "evaluación".

En este contexto, el psicoanálisis, práctica eminente de lo singular, es nuevamente puesto en el banquillo.

¿Cómo responder entonces a semejante imperativo? ¿Cómo hacerlo sin desconocer esta exigencia del discurso contemporáneo pero también sin renunciar a los principios que gobiernan la práctica del psicoanálisis?

Desde esta perspectiva, el Segundo Encuentro Americano del Campo Freudiano supone un desafío: dar cuenta e interrogar los resultados terapéuticos del psicoanálisis de la orientación lacaniana.

Evaluaremos así, los resultados de una práctica que, sin buscar refugio en la "pureza" de los estándares, no duda en acoger las nuevas formas de la demanda y no vacila en extender su acción mucho más allá de las paredes del consultorio.

Y en esto, nuestras referencias siguen siendo la obra de Freud y la enseñanza de Lacan.

¿Cómo entender, por ejemplo, la declaración freudiana de que "el análisis produce un estado que nunca estuvo espontáneamente en el yo y cuya creación original constituye la diferencia esencial" entre alguien analizado y alguien que no lo fue?

¿De qué modo evaluamos esa "creación original", ese "nuevo estado", característico del resultado obtenido por esa terapéutica llamada psicoanálisis?

¿Podemos encontrar ese cambio también en aquellos casos que a pesar de no extenderse largamente en el tiempo, como ocurre con el análisis puro, son testimonio de un efectivo encuentro con un analista?

Y además, considerando la pretendida objetividad de los actuales dispositivos de evaluación: ¿cómo podemos justificar los resultados terapéuticos del psicoanálisis ante lo que Freud llamaba el "problema de la variabilidad en el efecto del análisis"?

Pero dichos dispositivos de evaluación también podrán ser interrogados. ¿Cuál es su fundamento epistemológico? ¿Se trata efectivamente de dispositivos científicos? ¿Cuál es la alternativa que el psicoanálisis puede ofrecer acorde con la especificidad de su experiencia?

Asimismo, Freud nunca separó los resultados de un análisis del propio analista que conduce el tratamiento. Por ejemplo, en 1937, situaba al analista "entre los factores que influyen en las perspectivas del tratamiento analítico". Dicho de otro modo, si el analista es aquél que debe sostener la transferencia, los resultados del análisis suponen siempre el lazo transferencial como su condición misma de posibilidad.

Es por ello que también habremos de interrogar si existen "nuevas formas de la transferencia". Esto implicará poner al trabajo contextos o coordenadas en que el analista no se presenta para el analizante como un sustituto de las figuras familiares. Fue esto lo que Freud encontró, por ejemplo, en los casos de psicosis.

Después de Freud, y fundamentalmente a partir de Lacan, la consideración de la transferencia no sólo como una repetición ligada a las representaciones de las figuras familiares, permitió abordar el tratamiento de las diversas formas sintomáticas "rebeldes" a la transferencia en su sentido clásico.

Actualmente, el debilitamiento de los ideales y las nuevas configuraciones familiares parecen promover nuevos síntomas que, más allá de las psicosis, también merecen ser examinados. Así, las "bulimias y anorexias", el "ataque de pánico", las "depresiones", el "stress post-traumático", las "toxicomanías", los "impulsos a la trasgresión" y la "hiperactividad", son algunos de los nombres que la época propone y que nos invitan a considerar si suponen nuevas formas de la transferencia. Es decir, si se trata efectivamente de formas de la transferencia donde el analista es desposeído de las imagos familiares con las que Freud lo revistió.

Pero además, si muchas veces ya en el inicio mismo de un tratamiento, la presencia del analista es convocada a partir del objeto libidinal "no familiar": ¿Cómo concebir lo que puede ser el resultado terapéutico de un análisis en dichas condiciones? ¿Es ineludible pasar por una relación del sujeto al saber o es imaginable un efecto terapéutico estrictamente psicoanalítico sin que dicha relación se establezca? ¿Se trata de "nuevas formas" o, sencillamente, de ausencia de transferencia?

Y desde esta perspectiva, ¿cómo concebir otro tipo de ofertas terapéuticas? Aquellas que desconocen la clínica psicoanalítica de la tranferencia: ¿se sostienen, aún sin saberlo, en nuevas formas de su presentación? ¿Qué modalidades, por ejemplo, adopta la transferencia en el incremento vertiginoso de la demanda de psicofármacos por parte de la población?

Finalmente, no podrían faltar en esta indagación las nuevas formas de transferencia con las que los analistas se confrontan cuando su práctica los conduce a diversos ámbitos institucionales– hospitales, centros de salud, seguros médicos, obras sociales, universidades, establecimientos educativos– tradicionalmente no marcados por una transferencia con el psicoanálisis.

Es entonces en este vasto y complejo panorama de la época, que el XIV Encuentro Internacional del Campo Freudiano y el Segundo Encuentro Americano aspira a convertirse en un lugar de intercambio propicio para elucidar cómo la orientación lacaniana concibe los resultados terapéuticos del psicoanálisis, particularmente allí donde la transferencia parece revestirse hoy con formas inéditas.

Comisión Científica

 
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